Empresas, autónomos y profesionales que puedan causar daños a clientes, proveedores o terceros.
Daños materiales, personales y perjuicios económicos causados accidentalmente a terceros durante tu actividad.
En algunas actividades sí (como construcción, medicina, derecho...). En otras, es muy recomendable.
Responsabilidad civil general: Daños o perjuicios a terceros.
Responsabilidad profesional: Por errores u omisiones en el ejercicio profesional.
Defensa jurídica: Gastos legales y asistencia judicial.
Responsabilidad patronal: Reclamaciones de empleados.

