El sábado por la tarde, Carla llevó a su hijo Leo al cumpleaños del hijo de unos amigos. Todo iba genial: globos, merienda, risas… hasta que Leo, de 6 años, tropezó y derribó un portátil que estaba cargando en el suelo.
Pantalla rota. Disco duro dañado. El padre del cumpleañero, informático freelance, se quedó blanco.
¿Quién paga esto?
Carla me llamó preocupada al día siguiente. “Miguel, ¿esto lo cubre mi seguro?”
Y la buena noticia fue: sí. Gracias a que tenía un seguro de hogar con responsabilidad civil familiar, la aseguradora cubrió el coste del portátil.
¿Qué cubre esta garantía?
– Daños causados involuntariamente por cualquier miembro de la familia.
– Incluye a menores, mascotas y, en algunos casos, empleados del hogar.
– También cubre en situaciones fuera de casa, como parques, tiendas o casas de amigos.
“No tenía ni idea de que mi seguro cubría estas cosas”, me confesó Carla.
Moraleja: No todos los seguros son iguales. Y muchos esconden coberturas valiosas que nadie te explica bien.
