Me voy de vacaciones… ¿y si me roban en casa?
Seguir leyendo
Jordi acababa de estrenar su coche. Negro, brillante, recién financiado. “Con un seguro a terceros me basta”, pensó. Total, conducía bien y no lo usaba mucho.
Tres meses después, una tormenta lo sorprendió. Una rama enorme cayó sobre su coche. Resultado: siniestro total. ¿Y el seguro? No cubría nada. Ni robo, ni fenómenos naturales, ni los daños al vehículo.
¿Qué aprendió Jordi?
Al final, tuvo que seguir pagando el préstamo de un coche que ya no existía.
Un seguro a todo riesgo con franquicia puede costar menos de lo que crees. Y puede salvarte de una situación como la de Jordi.
